Cascadas de Oneta



De nuevo en la pista, continuamos nuestra marcha, ahora en descenso, a la sombra de los castaños, robles, fresnos, acebos, etc..., que nos protegen del fuerte sol del mediodía.



El agua se precipita desde veinte metros de altura , rompe con gran estruendo contra las rocas situadas en la base de la cascada, las paredes se encuentran recubiertas de musgos y helechos , naturaleza salvaje en estado puro, un rincón de una belleza singular y mágica.
A partir de aquí el camino deja de estar señalizado y surgen las dudas sobre el itinerario a seguir y las posibilidades de realizarlo al completo :
En la Web del SIAPA (Sistema de Información Ambiental del Principado de Asturias), dan por finalizada la ruta aquí mismo y se limitan a señalar que :
“El itinerario señalizado finaliza en la cascada de la Firbia. Sin embargo, por debajo de ésta y
casi inaccesibles, existen otras dos de menor entidad, la segunda por su menor verticalidad, y
la tercera, la de la Maseirúa, por su menor longitud.”
En la Web del Ayuntamiento de Villayón , en ningún momento nos dicen si son accesibles o no , simplemente indican que :
“Al lado, el río discurre entre rocas y numerosos pozos como el de "El Diablu", de gran profundidad y peligrosos remolinos. De pronto, la corriente se precipita verticalmente por una altura en torno a los quince metros, formando una cascada de espectacular belleza, es decir, la segunda de las cascadas (La Ulloa), caracterizada por su menor verticalidad, y la última (La Maseirua), caracterizada por su menor longitud pero no menos belleza”
Siguiendo las indicaciones del libro, cruzamos al otro lado del río para continuar nuestra marcha llevándolo a la derecha.
El terreno es cada vez más inhóspito, poco a poco nos vamos dando cuenta de que no llevamos el camino correcto, o bien la descripción del libro está equivocada.

El paraje es único, maravilloso, mágico, da la impresión de que por alli no pasó nadie hace siglos.
Unos metros más abajo, el agua mansa y tranquila de la poza, se desliza con fuerza y cae en vertical , dando lugar a la "Firbia de más abaxo", hemos llegado a la segunda cascada, pero no a la base como ponía el libro
¡Estamos justo encima , en la cabecera de la cascada de Ulloa!

Lógicamente entendemos que la descripción del libro, bien por error en imprenta o del autor está mal , así que rehacemos el camino andado regresando de nuevo a la Firbia.

De nuevo comenzamos a bajar siguiendo el cauce del río Oneta, pero esta vez llevándolo siempre a nuestra izquierda.

Es un molino de rodezno y cubo , este tipo de molino de transmisión directa , eliminaba los complicados órganos de transmisión de los ingenios de rueda vertical , reduciendo así su mantenimiento , ahorro de energía y aprovechamiento del agua.

El pequeño sendero por el que caminamos, durante un tramo, marcha encajonado entre muros de piedra recubiertos de musgos y helechos.

Para luego girar a la izquierda y descender bruscamente hasta la base de la cascada.

Si el camino desde Oneta hasta la Firbia no tenía ninguna dificultad técnica, tanto que, incluso llegamos a ver gente que calzaba veraniegas chanclas de playa, (algo que por muy fácil que sea el camino, no entendemos, pues un mal paso lo da cualquiera), esta bajada hasta la Ulloa, sin llegar a presentar mayor dificultad, por seguridad, ya que la pendiente es bastante acusada, no debe de hacerse sin un calzado apropiado.
Desde aquí , la Ulloa se muestra majestuosamente bella, rodeada de una vegetación exuberante y aunque su salto de agua es menor que el de la Firbia, es más íntima y acogedora, tiene un “aire especial” que te atrae y te hechiza .
Tras subir la empinada cuesta que habíamos bajado minutos antes, reemprendemos nuestra marcha por un sendero bien marcado, a cubierto del sol y con el rumor del río a nuestra izquierda.

Tras darnos referencias de los tiempos que les llevó , de los sitios por donde fueron pasando y desearnos mejor suerte a nosotros, nos despedimos y continuamos la marcha.




Desde la base se aprecia el tronco que cruza su cabecera, donde estuvimos a primera hora, como para despistarse allí arriba y caerse.
Ya de camino hacía la aldea de Oneta , una última mirada a la Firbia.

De un lado de la balanza tenemos , la belleza, el encanto y la magia de estos parajes
Del otro hecho la inexactitud y falta de rigor de la información publicada, tanto por organismos oficiales que son quienes más interesados deberían estar en fomentar y facilitar el disfrute de estos parajes, como quienes publican un libro y tienen esos errores tras seis ediciones del mismo.
Ya en casa, con calma , hemos intentado localizar tanto en libros como en Internet, una fotografía , aunque solo fuera una, de la Maseirúa, pero ha sido imposible, ni en la Web. del Principado de Asturias, ni en la del Ayuntamiento de Villayon, ni en las muchas otras web que hablan de la ruta hay una imagen de esa cascada.
Si alguien ha llegado a la cascada y tiene la fotografía, le agradeceríamos nos la enviara o nos indicara donde se puede ver .
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Realizamos esta ruta el 15 de Agosto, el día 15 de Octubre la publicábamos en este blog y hoy 23 de Octubre de 2009, gracias a la cortesía y amabilidad de A.Clavel , podemos añadir y disfrutar de la imagen de :
La cascada Maseirúa
"Caminando por Asturias, Caminando por el Paraíso "