Conocer este pequeño espacio de tierra llamado Asturias, es el objetivo con el que nace Semeyas de Asturias.

Escarpadas y abruptas montañas, frondosos bosques, rios, arroyos, cascadas, acantilados, playas y recónditas calas, configuran esta ancestral tierra de belleza indescriptible.

Conociendo, disfrutando, divulgando y colaborando en la medida de nuestras posibilidades, en la protección de sus espacios naturales, su flora y su fauna salvaje, contribuiremos a que generaciones posteriores, disfruten de esta tierra mágica, de este Paraíso Natural, que es Asturias.

Asturias, es en muchos casos el último refugio para muchas especies que caminan hacia la extinción.

Nuestra conducta cuando nos internemos en sus bosques, en la montaña no ha de ir encaminada solo hacia nuestro propio disfrute, sino a colaborar en defender la supervivencia de todos los seres vivos que comparten este espacio con nosotros.

Osos pardos, lobos, zorros, ciervos, rebecos, corzos, gamos, nutrias, etc. etc. , su existencia depende de como nos comportemos.

Solamente si respetamos sus costumbres, su hábitat natural, solamente así, tal vez mañana en la cumbre de una montaña, en un claro de un bosque podamos en compañía de nuestros hijos o de nuestros compañeros de ruta, mientras comemos un bocadillo, observarlos en todo su esplendor y compartir con ellos un momento único y mágico.



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martes, 2 de diciembre de 2008

El Bricial , el tercero de los lagos de Covadonga

Subir a Ordiales o a Vega de Ario, esa era la duda que teníamos el día anterior, la duda queda despejada cuando a primera hora del día siguiente, nos despertamos con lluvia y mucha niebla, en esas condiciones imposible, cambio de planes y nos vamos desde Avín donde nos alojábamos, hasta Cangas.
A las once comienza a parar de llover y da paso a un tímido sol que hace que la niebla comience a levantarse, así que nos vamos a recoger las mochilas al coche, ya que esta activado el Plan de acceso a los lagos y solo se puede subir en los autobuses que lo tienen permitido.
Entre que si esperas a que salga el autobús, las paradas que hace etc.., cuando te pones la mochila en Buferrera son ya las doce y pico.
Aquí arriba luce el sol, pero da la sensación de que no va a aguantar mucho , la climatología en Picos de Europa cambia radicalmente, en días como el de hoy , es corriente que aparezca la niebla y contando la hora que es, no es plan de arriesgarse a perderse o tener un percance.
Mientras decidíamos que hacer, recordamos la anécdota de la ultima vez que estuvimos en Vega de Ario: Un precioso día de verano, soleado, sin una nube , pero mientras comíamos tranquilamente, disfrutando de las maravillosas vistas del macizo central, el tiempo dio un cambio total, la niebla comenzó a cubrirlo todo y la temperatura a bajar muy rápidamente.
Bajábamos de Vega de Ario, abrigados y a paso rápido, dejando atrás un mar de niebla, cuando nos encontramos con una pareja de lo más singular:
Ella, lucía un modelito compuesto por : la parte superior de un bikini, una minifalda, alpargatas de tela y un salakov, el típico sombrero que solían utilizar los exploradores británicos a finales del siglo XIX y una bolsa de la compra con una botella de agua .
Él, camiseta, bañador, zapatillas de deporte, y una bolsa de bandolera cortesía de una línea aérea.
Tras los saludods de rigor cuando nos cruzamos, nos preguntaron si faltaba mucho para llegar a Vegarredonda, en principio creíamos que estaban confundiendo los nombres, Vegarredonda por Vega de Ario, pero no, en realidad lo que habían confundido era la ruta, ya que pretendían subir hasta el Mirador de Ordiales.
Si la escena era ya surrealista, lo que pasó después lo supera con creces; tras explicarles que estaban totalmente desorientados, de la mala climatología que había un poco más arriba y que con la ropa que llevaban, lo mejor que podían hacer era dar la vuelta hacia los lagos, nos miraron con cara de superioridad y tras “adoctrinarnos” sobre su capacidad y su amplia experiencia en la sierra madrileña, hicieron caso omiso del consejo y siguieron por el sendero hacia arriba.

Ese mismo día, el GREIM tuvo que rescatar a una pareja de montañeros perdidos en esa misma zona. ¿ Serian ellos?

Tras las risas recordando la anécdota, optamos por hacer una pequeña ruta, que nos llevaria desde el lago Ercina al Enol , pasando por el llamado tercer lago de Covadonga, el lago o laguna de la Bricial.

El Bricial , recoge el agua de lluvias y deshielos, aparece y desaparece durante meses e incluso años, temiéndose en ocasiones que no vuelva a aparecer.

Comenzamos la ruta en Vega la Tieste, bordeando el Lago Ercina, por su margen occidental por un marcado sendero o por el oriental recorriendo los prados que rodean el lago.



Optando por esta última opción, en breve, vemos como a nuestra izquierda sale un sendero que parte hacia Vega de Ario, y a nuestra derecha al otro lado del lago , bajo el pico Mosquital una cabaña y tras ella una cueva.

Tras rodear el lago, tomamos un sendero marcado y señalizado, que asciende junto a la falda del pico Mosquital, una pequeña subida que en breve nos lleva a la majada de las Reblagas.

Nunca esta de más consultar el mapa, pero menudo día tenia nuestro pequeño guia, entre esperar que miro el mapa, ahora la brújula …

Continuamos el camino por un sendero que sale hacia la derecha y en pocos minutos, sin mayor esfuerzo, tenemos ya a la vista la majada del Bricial y la laguna.


Según relatan los ancianos del lugar, antiguamente esta vega era un lago , el tercero de los lagos de Covadonga.
Hoy en día, solo tras fuertes tormentas o en épocas de deshielo cuando el Bricial es alimentado por una espectacular cascada, llamada la Meana , tiene agua.


Dejamos atrás la laguna del Bricial, en suave descenso y con precaución, por lo resbaladizo de las rocas, ya que están húmedas de la lluvia de las primeras horas de la mañana, nos encaminamos siguiendo las marcas blancas y amarillas, hacia el bosque que cubre el monte Palomberu.

Cruzamos el bosque de Palomberu, entre hayas y rocas cubiertas de musgo y líquenes, aprovechando un claro al final del bosque para hacer una parada y comer algo.


Tras la corta parada, seguimos la marcha y en unos minutos salimos a la Vega de Enol.
El camino se nos hizo muy corto, nos apetece alargar un poco más la ruta y a pesar de que en esa dirección el cielo comienza a teñirse de un amenazador gris negruzco, decidimos ir hasta el Mirador del Rey.


Algunas nubes bajas comienzan a cubrir los picos, mientras a nuestro frente la negrura cada vez es mayor .


Continuamos por la amplia pista, dejamos atrás la bifurcación que lleva a Pandecarmen, desde donde hoy, nosotros teníamos que haber partido hacia el Mirador de Ordiales. ¡Otra vez será!


Llegamos al Mirador del Rey, a sus pies el frondoso el Bosque de Pome, y justo enfrente :

La tormenta que se avecina es de las “buenas”, el viento ha cambiado y la temperatura comienza a descender , es hora de tomar un par más de fotografias y dar la vuelta rápidamente.


La niebla se suma a la “fiesta” y comienza a correr a ambos costados de la pista mientras regresamos.

Por tramos aparece, desaparece, viene y va, aquí no hay problema, pero quien este bajando de Vegarredonda , Vega de Ario etc, si no se da prisa, se puede ver en alguna dificultad, está claro que en muy poco tiempo todo va a estar cubierto.

En la Ermita del Buen Pastor en la Vega del lago Enol , una parada para disfrutar del paisaje que nos rodea.
El día comienza a cerrarse completamente, si por el sur viene la tormenta, por el norte el cielo se ha cubierto completamente y la niebla ya impide que tras el lago Enol se vea el cerro Sohornín.

Con niebla o sin ella, con sol o sin sol , sea como sea , el paisaje es un fiel reflejo de la belleza de esta tierra.
Aún quedaba algo de visibilidad cuando estábamos acabando de bordear el lago Enol.
La última imagen del día, tomada unos ocho minutos después, ya ofrecía este aspecto .

No hubo tiempo para más El Nuberu, personaje mitológico astur, que controla el tiempo a su voluntad y se divierte provocando tormentas y no duda en utilizar los rayos como armas si es ofendido o atacado, debía de estar muy enfadado, ya que dejo caer sobre quienes allí estábamos un mar de rayos, truenos, niebla y granizo.
Ruta sencilla, cómoda, se puede realizar fácilmente en menos de dos horas y media y permite al visitante, alejarse de la masificación habitual alrededor de los Lagos Enol y Ercina.
16/08/2008

1 comentarios:

Daniel Álvarez Díaz 3 de julio de 2009, 5:12  

Me pasaré de vez en cuando a darme un paseo por este precioso blog.
Enhorabuena.
Un saludo.
Dani.

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